La provincia sabe de sobra, por desgracia, lo que es sufrir un accidente como el ocurrido el lunes en Cerredo. Desde los catorce de Casetas, en los cincuenta, hasta los seis del pozo Emilio, en 2013, son muchas las veces que la muerte ha marcado el desarrollo de la actividad minera en León. En este último caso, además, todavía pendientes de una sentencia para dilucidar responsabilidades.